No es una depilación dolorosa, pero pueden surgir molestias en los casos de vellosidad severa, sin embargo, las molestias desaparecen unos cuantos minutos posterior a la aplicación, por lo cual no es necesario ningún cuidado específico.

 

Los riesgos son mínimos. El instrumento que aplica el láser tiene que ser calibrado específicamente en cada paciente, ya que cada persona reacciona de manera diferente. Si el láser se usa muy intensamente en algunos tipos de piel puede producir quemaduras ligeras, además provocar en casos aislados manchas. Para evitar lo anterior, nuestros médicos emplean primero rayos ligeros que van intensificando de forma paulatina.